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Frases célebres de Alexander Fleming

Frases célebres de Alexander Fleming

Alexander Fleming fue un científico escocés que vivió entre 1881 y 1955. Se especializó en microbiología y recibió el Premio Nobel en medicina.

Alexander Fleming pudo salvar millones de vidas gracias a su descubrimiento acerca del funcionamiento de la penicilina, y su acción antibiótica.

Por estos descubrimientos, recibió el reconocimiento de la comunidad científica y de todo el mundo, culminando con el premio Nobel en 1945. Desgraciadamente, un infarto terminó con su vida en 1955, unos años después de fallecer su esposa.

Frases célebres de Alexander Fleming

“Para el investigador no existe alegría comparable a la de un descubrimiento, por pequeño que sea.”

“A veces uno realiza un hallazgo cuando no lo está buscando.”

“El investigador sufre las decepciones, los largos meses pasados en una dirección equivocada, los fracasos. Pero los fracasos son también útiles, porque, bien analizados, pueden conducir al éxito.”

"Un jardinero no debe ser impaciente. Las flores necesitan tiempo para desarrollarse; si se intenta apresurar su crecimiento, se les hace más mal que bien. Se las puede proteger contra los elementos, se las puede dar de comer y de beber, pero no resulta difícil matarlas si se las proporciona demasiada comida o bebidas demasiado fuertes. Ellas responden a la simpatía; son capaces de soportar tratamientos extremadamente duros. En resumen, se parecen mucho a los seres humanos."

“No son los vestíbulos de mármol los que proporcionan la grandeza intelectual, sino el alma y el cerebro del investigador.”

“Hay reglas sencillas para el uso de la Penicilina: usarla sólo para los microbios que sean vulnerables a ella, aplicar la dosis indicada y que el tratamiento dure lo suficiente para eliminar la infección; siguiendo estas reglas, todos quedarán satisfechos; de lo contrario, el resultado será decepcionante.”

"Vuestras reuniones han sido presididas por coroneles, capitanes, sargentos y demás, pero es la primera vez que vuestro chairman es un humilde soldado de segunda clase. Yo siempre fui humilde en el regimiento; jamás discutí una orden de un sargento o de un cabo; respecto a los oficiales, no recuerdo haber recibido nunca una orden directa de ellos.”

“La humildad acarreaba grandes ventajas. No era necesario pensar, bastaba obedecer. El oficial sí que estaba obligado a pensar, ya que la mayoría de las veces no sabía en absoluto lo que era necesario hacer y, sin embargo, tenía que hacer algo o descargar su responsabilidad en el sargento mayor. El sargento mayor tampoco lo sabía, pero como no podía responsabilizar a nadie, tenía que dar una orden inteligente o no. Respecto a los sargentos, siempre estaban seguros de sí mismos, sobre todo cuando no sabían nada de un asunto… "

"Si la penicilina puede curar a los enfermos, el vino puede resucitar a los muertos."

“Un buen trago de whisky al acostarse, no es muy científico, pero ayuda.”